Existen dos o tres personas en este mundo con las cuales me siento identificado como si fuésemos partes complementarias de una misma entidad. Interlunio es probablemente -de cuantas he conocido en este buen rato que llevo desperdiciando oxigeno- la persona con la cual esa suerte de retroalimentación intelectual/espiritual es más evidente. Si alguien quiere mi opinión respecto a cualquier cosa y yo no estoy a mano, puede pedir la suya a Interlunio y existe una altísima probabilidad de que obtenga la misma respuesta que obtendría de mí; a lo sumo expresada en forma algo menos grandilocuente. Con eso aclarado, debo decir que mi opinión de ésta película (porque esto es una columna de cine, no sé si se acuerdan) está diametralmente contrapuesta con la suya: Si bien todas las críticas que mi buen amigo hace son observablemente certeras, omite dos importantísimos detalles que a mi modo de ver redimen al filme:
Número 1: Los sustos asustan. Punto. De hecho, mucho más que en la primera parte. En un mercado del cine de terror tan anémico como el que venimos sufriendo desde hace un buen par de décadas, este punto ya de por sí es de agradecer.
Número 2 (e infinitamente más importante):

Como dice J. Eisenman: "I rest my case".  æclipse µattaru dictamina: 3 osos polares |