Lo primero que me surgió al mirar ésta cinta fue una pregunta: “¿Hasta qué punto me la habrá spoileado la crítica de M|sTi-K?”. Lo segundo fue una opinión totalmente opuesta a la de mi colega, ya que si bien es cierto que El Número 23 es demasiado menor como para parecerse tanto a El Maquinista y salir bien parada, no es tan mala, tampoco... pero entonces llega la segunda mitad de la película. A ver, el recurso hollywoodense que más me toca las bolas sin duda son esos infaltables 10 minutos finales que se dedican a sobreexplicar cosas que cualquier imbécil debería deducir por sí mismo. Hasta ahora creía que la peor ofensora a ese respecto era Los Otros, pero El Número 23 rompe todos las marcas: Schumacher se toma media película –MEDIA. PUTA. PELICULA- para explicar la historia, que no sólo debería ser auto-explicativa si el tipo tuviera algo de talento como narrador, sino que a esta altura hay tantas películas parecidas que ya la entendimos y de hecho ya la vimos venir a los 10 minutos de empezada. Un oso, y sólo porque tengo un vago recuerdo de que al principio pintaba bien.
 æclipse µattaru dictamina: 1 osos polares |
 |